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Gueto de Varsovia

HistoriaObras

Varsovia era la capital de Polonia y su ciudad más importante. En la víspera de la Segunda Guerra Mundial vivían 370.000 judíos en la ciudad, lo que constituía el 30 por ciento de su población. En los años transcurridos entre las dos guerras mundiales, Varsovia se había convertido en la capital política y cultural del pueblo judío del mundo.

Cuando los alemanes ocuparon Polonia, en septiembre de 1939, los judíos inmediatamente comenzaron a sufrir discriminaciones y abusos. Muchos de ellos eran sacados de las calles y enviados a campos de trabajos forzados; los soldados alemanes confiscaban sus propiedades y los sometían a abusos y humillaciones. En octubre de 1939 los alemanes le ordenaron a Adam Tcherniakov que estableciera el Judenrat (consejo judío).

En noviembre de 1940 sellaron el área del gueto de Varsovia en el centro de un vecindario judío ubicado al norte de la ciudad. Treinta por ciento de la población ahora estaba obligada a vivir en el 2,4 por ciento de la superficie de la ciudad. Los edificios que quedaron dentro del gueto estaban en malas condiciones y carecían de instalaciones sanitarias, mientras que había un grave problema de hacinamiento. El gueto estaba rodeado por un alto muro de tres metros coronado con alambres de púa que separaba por completo a los judíos del mundo exterior. Las raciones de comida eran mínimas, lo que causaba hambrunas generalizadas y altos índices de mortalidad.

A partir del verano de 1941, los empresarios alemanes comenzaron a recibir licencias para establecer fábricas dentro del área del gueto. A pesar de los salarios bajos, el miedo a la deportación impulsó a muchos judíos a trabajar en esas fábricas. La carencia de elementos esenciales motivó el surgimiento de un contrabando generalizado, especialmente de alimentos. A menudo los encargados de hacerlo eran niños o mujeres que arriesgaban sus vidas para llevar comida a sus familias. La policía y los guardias --polacos, alemanes y judíos-- en muchos casos recibían sobornos para cerrar los ojos ante lo que ocurría.

A pesar de que la educación estaba vedada en el gueto, se llevaban a cabo importantes actividades culturales en forma clandestina. La escolaridad formal estaba prohibida, pero las autoridades permitieron el funcionamiento de las escuelas vocacionales de ORT, y las primeras clases se dictaron en 1940. Los cursos abarcaban un amplio espectro de materias, e incluían clases de arte, arquitectura y gráfica, carreras que se enseñaban como si fueran cursos vocacionales comunes.

Los movimientos clandestinos contribuyeron considerablemente a la vida cultural del gueto. Por ejemplo, la Organización en Pro de la Cultura Yiddish solía hacer reuniones literarias por las noches. Otra organización secreta era Tekumah, cuyos miembros alentaban el estudio de la lengua hebrea y de su literatura. Las bibliotecas clandestinas prestaban libros prohibidos. Autores de nota escribían obras de teatro que eran representadas por grupos filodramáticos, y miembros de la orquesta sinfónica ofrecían conciertos. Se publicaban periódicos secretos que brindaban información acerca de acontecimientos que tenían lugar fuera del gueto y representaban opiniones políticas diversas.

Una institución secreta de enorme importancia en el gueto de Varsovia fueron los archivos de Ringelblum, u Oneg Shabbat, como se los conocía en la clandestinidad. Los archivos no sólo reunían documentación sino que también alentaban a la gente a escribir acerca de diversos aspectos de la vida en el gueto. Cuando comenzó la Solución Final, mantuvieron registro de las deportaciones y del testimonio de gente que había escapado de los campos de exterminio. El archivo incluso logró imprimir boletines y enviar información acerca de la máquina exterminadora a países de ultramar. Parte del material perteneciente a los archivos de Ringelblum --diarios y periódicos clandestinos-- sobrevivieron la guerra. Ésta es la más importante de las fuentes para la investigación de este período del Holocausto.

Los movimientos juveniles judíos sionistas y pioneros desempeñaron un papel fundamental en el gueto. Además de su trabajo vital de asegurar la supervivencia básica, estos movimientos subrayaron los aspectos morales y espirituales de la vida y alentaron estos valores entre la juventud del gueto.

Las principales deportaciones (la "gran Aktion") tuvieron lugar del 22 de julio al 12 de septiembre de 1942. En los diez primeros días, unos 65.000 judíos fueron deportados del gueto. En la primera semana de agosto, los 200 niños del orfanato de Janusz Korczak fueron llevados al punto de reunión para deportaciones (el Umschlagplatz). Los alemanes registraban las calles y los edificios en una verdadera cacería de judíos, sacando de sus casas a los que encontraban, incluso a los niños. Al final de la Aktion quedaron unos 60,000 judíos. A ellos les dieron permisos de trabajo y los enviaron a trabajar en las fábricas nazis. De hecho el gueto se convirtió en un campamento de trabajos forzados, ya que los miembros más débiles de la población había sido enviados al campo de exterminio de Treblinka.

Durante las deportaciones, los movimientos juveniles establecieron la Organización de Lucha Judía con el fin de organizar una resistencia que estuviera lista para cuando los alemanes trataran de liquidar el gueto. El 19 de abril de 1943 (en vísperas de Pesaj), los alemanes entraron al gueto con refuerzos con la intención de deportar al resto de la población a Treblinka. Los habitantes rehusaron obedecer las órdenes de los alemanes de presentarse a inspección de documentos. En lugar de ello, se ocultaron en los búnkers que ya tenían preparados.

Los soldados alemanes, que no habían esperado encontrar el gueto tan desierto, se sorprendieron aún más cuando se enfrentaron con resistencia armada. Su comandante alemán, el General Strop, cambió de táctica sobre la marcha: los alemanes atravesaron el gueto incendiando y bombardeando edificios. Entonces los combatientes de la resistencia a su vez alteraron las tácticas prefijadas: mientras permanecían ocultos en los búnkers, hacían incursiones contra los alemanes. Esta rebelión duró aproximadamente un mes y su historia se conoció en todos los países ocupados de Europa. Aunque la guerra continuó, esta rebelión se convirtió en una leyenda de enorme significado histórico.

Un ejemplo de la rica vida cultural del gueto se encuentra en las obras de Halina Olomucki, quien dibujaba incesantemente escenas de la vida en el gueto.


(Dra. Pnina Rosenberg)